jueves, 14 de octubre de 2010

una muestra sobre el movimento en el billar




 El físico Michael Berry afirmó que funcionaban los cálculos para el choque entre una, dos o unas pocas bolas, pero que esos cálculos se volvían tan complejos que se necesitaría tener en cuenta la influencia gravitatoria de la persona que estuviera junto a la mesa para que fueran correctos para 9 bolas de billar.

Si en vez de 9 fueran 56 bolas las que chocaran, habrían de ser tenidas en cuenta todas las partículas subatómicas del universo, pues ejercerían una influencia notable en el resultado, debido a su naturaleza caótica y su sensibilidad a las condiciones iniciales.

Movimiento de las bolas sobre el tablero filmado con cámara súper lenta.

Al golpear con el taco a la bola, ésta adquiere una velocidad inicial de traslación que viene determinada por la fuerza de la colisión. A su vez, el taco genera un momento que produce una velocidad inicial de rotación alrededor del centro de la bola de billar. Es decir, la bola se desplaza a lo largo del tapete a la vez que va girando sobre sí misma.

Cuando la primera bola choca con otra bola, las direcciones de sus velocidades justamente después del choque forman 90º, ya que el choque es perfectamente elástico, al suponer que las dos bolas son de igual tamaño y masa, y despreciando el rozamiento que se ha producido en el breve instante en que han contactado. Este es el truco que utilizaremos al golpear, la regla de los 90º, pero esto sería muy sencillo.

Como consecuencia de que las bolas, en un principio, no cumplen la condición de que ruedan sin deslizar, la velocidad de su centro de masas, e incluso, sus direcciones, cambian durante un cierto tiempo, hasta que se restablece la condición de rodar sin deslizar. Por lo tanto, las direcciones finales de las velocidades de las dos bolas dejan de formar 90º, haciéndose más visible este hecho cuanto más se alejen del punto de colisión.
Escrito por: Fernando Ruíz Pérez

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